Posteado por: Guadalupe Monge | 5 julio 2012

Países Bálticos. Parte I

El primer destino de este viaje por los Países Bálticos es la capital de Lituania: Vilnius, una ciudad que se puede descubrir tranquilamente a pie. Un mapa, calzado cómodo y estamos listos para recorrer los lugares que la mayoría de las guías consideran de “mayor interés”. Tras visitarlos, aquí os presentamos una selección de los mismos (el orden en el que aparecen es aleatorio):

1. La Basílica Catedral, el campanario y la plaza de la Catedral.

2. La Iglesia de Santa Ana.

3. El barrio de Uzupis: zona donde reside un grupo de intelectuales lituanos. Sus viviendas parecen estar abandonadas pero, según nos cuentan, prefieren vivir en esas condiciones. Entre sus excentricidades, nos encontramos con su propia constitución, traducida a varios idiomas (no al español) y expuesta en plena calle. En ella se pueden leer artículos como: “todo hombre tiene derecho a morir, pero no es un deber”.

4. La calle Pilies: una de las calles principales, con numerosos restaurantes y terracitas.

5. El Palacio Presidencial.

6. La Universidad de Vilnius.

7. El antiguo Ayuntamiento y la Plaza del antiguo Ayuntamiento.

8. El Barrio Judio.

9. La Puerta del Amanecer: donde se encuentra la Virgen de Vilnius.

10. La Iglesia de San Pedro y San Pablo.

11.  El cementerio de Antakalnis: ubicado en un hermoso parque. Alberga las tumbas de importantes personajes de la historia de Lituania, así como de aquellos que lucharon por la independencia del país y en otras contiendas libradas en estas tierras.

12.  Calle Gedimino: es la vía principal de la ciudad. Está llena de destacados edificios, conocidas tiendas y numerosos restaurantes, entre ellos, ése que nunca falta en cualquier ciudad del mundo: el McDonald´s.

En los alrededores de Vilnius, a 27 kilómetros, se encuentra el Castillo de Trakai, una construcción que no debemos dejar de visitar. La fortaleza está situada en un lago y a ella se accede atravesando varios puentes. Durante el siglo XV fue la residencia de los gobernantes lituanos, y aunque el paso del tiempo y los avatares de la historia prácticamente acabaron con ella, fue reconstruida y ahora recibe a un gran número de turistas a los que se les ofrece la posibilidad de recorrer la mayor parte de las dependencias.

En el entorno del lago, nos encontramos con casas de llamativos colores que comparten una peculiaridad: tienen tres ventanas en la fachada principal, algo que responde a una ley-capricho de uno de los gobernantes del país.

La capital lituana tiene algo menos de 600.000 habitantes y dicen que recuerda a Roma por las siete colinas sobre las que se levanta, por el río Neris que la atraviesa y, sobre todo, por la gran cantidad de iglesias que llenan sus calles, un dato curioso si tenemos en cuenta que Lituania es el país báltico que más se resistió al cristianismo.

A la hora de hablar de comida, diremos que uno de los platos más típicos de Lituania es el Cepelinai, una patata de aspecto gelatinoso rellena de carne. Con todos nuestros respetos para los originarios del país y siempre desde nuestro punto de vista, tenemos que decir que este plato no resulta demasiado atractivo ni a la vista ni al gusto. En cambio, no podemos dejar de probar los ricos crepes que cocinan en esta zona, tanto dulces como salados, y a muy buen precio. En la calle Gedimino, hay un acogedor restaurante llamado “Saskaita”, donde podemos deleitarnos con un crepe salado, uno dulce y una bebida por menos de 10 euros/persona.

Respecto a la moneda, tenemos que tener en cuenta que se utilizan las Litas (1 euro = 3,45 Litas). En Vilnius se puede cambiar moneda en la Estación de Autobuses o sacar directamente de un cajero, ya que éstos nos permiten elegir el inglés para operar en ellos. Además, podemos pagar con tarjeta sin ningún problema en la mayoría de los establecimientos.

En Vilnius, nos llama mucho la atención lo pronto que amanece. Poco después de las dos de la madrugada ya es de día. Todo lo contrario ocurre en invierno, cuando pueden pasar meses sin que se vea el sol. También ahora, en el mes de julio, tenemos la suerte de disfrutar de una temperatura que ronda los 23º, cifra que dista mucho de los habituales -15º del invierno lituano. Esas bajas temperaturas y la falta de sol marcan el carácter de los lituanos y son los principales factores que hacen que este país encabece un triste ránking: el de suicidios.

El camino continúa. Dejamos Vilnius y nos dirigimos hacia Kaunas y el Monte de las Cruces, pero hablaremos de esos lugares en próximas partes…

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